Nirvana Paz: Vislumbramientos



Nirvana Paz nació en la Ciudad de México en 1976. Estudió la Licenciatura en Fotografía en la Universidad Veracruzana y diversos cursos con Jesús Sánchez Uribe, Yolanda Andrade, Yves Massart, Armando Saénz, Bernard Plossu y Alejandro Castellote, entre otros. A la fecha ha realizado alrededor de 25 exposiciones, entre individuales y colectivas, en diversas ciudades de México, Colombia, Estados Unidos, España, Argentina, Venezuela, Japón, Francia y Portugal. Ha recibido varios reconocimientos y becas, entre ellos el Primer Lugar (Premio de Adquisición) en el IV Salón de la Fotografía organizado por el Centro de Arte Moderno de Guadalajara, Jalisco; Primer Lugar en “Cuerpo y Fruta”, organizado por la Embajada de Francia en México y Alianza Francesa; “Arte por todas partes” del Gobierno del Distrito Federal en 2002 y 2005. Ha sido seleccionada en convocatorias tales como la Bienal de Yucatán 2007, el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en el Arte 2001, el Salón de Arte de Medellín, Colombia, en 1997 y La línea del Arte en 2001. Ha obtenido la Beca para Jóvenes Creadores del IVEC en 1998 y del FONCA en 2001-02 y 2006-07, así como la Beca de Intercambio de Residencias Artísticas México-Venezuela (2003) y México-Austria (2008). Su obra forma parte de colecciones pertenecientes al Portfolio Museum Komopa de Japón, la Biblioteque Nationale de France y el Centro Portugués de la Fotografía, entre las más importantes. Ha participado en varias conferencias y presentaciones. Además de otras referencias a su obra se encuentran en el catálogo de Fotoseptiembre Internacional 98, editado por el Centro de la Imagen; en el libro Luz y Color. Paisaje Veracruzano, editado por el Instituto Veracruzano de Cultura; en la revista Diálogo entre las Fronteras, editada por el CNCA; en el volumen Efe Ocho por Uno. Temas de reflexión a partir de conversaciones con ocho fotógrafos, de Omar Gasca y en el catálogo Latinos de La Casa Encendida en Madrid, España. También ha publicado su obra poética en diarios y revistas, así como en su libro Procesiones, editado por Tierra Adentro (1999). Ha impartido clases de fotografía en diversas instituciones, entre ellas el Centro de la Imagen, la Universidad de los Andes (Venezuela), el Centro Escuela de Cine y Televisión y el CEART de San Luis Potosí.



Nirvana, ¿cómo te decides a iniciarte en la fotografía?
Inicio estudiando fotografía con un buen amigo de la familia, en casa, en pláticas, desde niña. Después, ya adolescente, entro a trabajar en el Museo Carrillo Gil en el curso de cine que impartió por muchos años Sergio García: trabaje con él haciendo foto fija para sus videos. Finalmente me alejo del cine y decido estudiar en la Universidad Veracruzana la Licenciatura en Fotografía.



¿Por qué estudiar en Xalapa? Y cuéntanos quiénes fueron los maestros que te dejaron mejores experiencias de aprendizaje.
En aquel momento, acababan de ser las Crónicas Fotográficas en esa ciudad, vinculando fuertemente en ello a la Facultad de Artes Plásticas. Supe por eso y por amigos sobre la posibilidad de estudiar ahí. Así que me decido a estudiar foto fija, dejando atrás mi primera idea de hacer foto de cine. Pensaba que sería un viaje con retorno al cine, pero las cosas se mueven. Lo más relevante de mi estancia en la Facultad fue la convivencia con otras áreas, la posibilidad de discutir y compartir con compañeros que estudiaban diseño, pintura y hasta danza, fue lo más enriquecedor de mi paso por la Universidad, por supuesto sin restar importancia a algunas clases.



Cuéntanos acerca de tu primera exposición individual. ¿Dónde fue? ¿Cómo sucedió?
En la época universitaria, también trabajaba como cocinera en un lugar llamado La Tasca. Era un espacio, no sé si aún lo es, donde confluían los estudiantes de Artes y Humanidades, así como los profesores. Chava Suárez, el dueño, siempre vinculado a actividades artísticas, inauguro una galería dentro de dicho bar. Es ahí donde hago mi primera exposición individual llamada Naturalia y que participaba dentro del marco de Fotoseptiembre.



Háblanos acerca de tu primer premio.
Antes de mi primer premio fui seleccionada en un certamen realizado en Colombia, pero fue hasta el Salón de Guadalajara donde obtuve el primer lugar con la serie Hermanas. Imágenes en cianotipia. Después de ello fui seleccionada en La línea del arte y en Mujeres en el arte, así como en el Kiyosato Museum de Japón, con un premio de adquisición. También en la convocatoria Cuerpo y Fruta obtengo el primer lugar con la serie llamada “Piel de manzana”, que me lleva al Festival de Arles, Francia.



¿Qué significa para ti ser la fotógrafa mexicana más importante de tu generación?
Creo es una aseveración muy aventurada, en mi generación existen grandes fotógrafos, muchos de ellos con una trayectoria mayor a la mía y a los cuales admiro mucho. De manera personal, mi gran logro es seguir produciendo, tener este impulso que no me permite dejar de fotografiar, incluso buscar más allá de la fotografía, entender el arte y vivirlo de manera cotidiana.



El reconocido crítico de arte Omar Gasca te ha antologado. Cuéntanos acerca de ello.
Omar, un buen amigo, publicó un libro titulado Efe ocho por uno. Conversaciones con ocho fotógrafos. En dicho libro participamos fotógrafos de muy disímbolas procedencias pero que teníamos en común la amistad con Omar. Podría entenderse como un caso abierto de amiguismo, pero fue un poco más complejo que eso. El libro consiste en entrevistas y unas pocas fotos de cada fotógrafo invitado. Mi recuerdo sobre aquello es gozoso, pues evoco la larga tarde de charla con Omar, acompañados de tequila, que obviamente se resume en varios cassettes que no pudieron ser integrados al libro por su gran extensión.



¿Qué personalidades dentro del mundo de la fotografía, el coleccionismo y la crítica poseen tus obras?
Hay muy pocos individuos, ha sido más común que sean instituciones quienes adquieren mi trabajo. Como individuo resaltaría al coleccionista Laurent Chabres. Institucionalmente, entre lo más destacado está el pertenecer a las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, al Kiyosato Museum y al Centro Portugués de la Fotografía.



¿Cuáles son tus favoritas? ¿Con qué género gozas más?
He cambiado mucho en el proceso. Afortunadamente, la transformación personal se ha vista reflejada en los diferentes caminos, y en sus digamos aparentes diferencias, en mi trabajo. Es en ese ir y venir entre lo interior y lo exterior, que encuentro la gran diversión, En la búsqueda de olvidar la bidimensionalidad de la imagen, y también regodearme en ella. Es la posibilidad de movimiento la que más me da placer en mi labor creativa.



Recientemente obtuviste una beca para ir a Europa. Cuéntanos acerca de este proyecto. Sé que fue un reto enorme: comunicarte sólo con imágenes tomadas por ti misma.
La primera vez que tuve esta beca de Residencias Artísticas otorgada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, fue para ir a Venezuela. En ella ejercía uno de mis grandes amores: el viaje. En esta ocasión me dieron la beca para Salzburgo, Austria. El tema del viaje sigue siendo recurrente en mi trabajo, ya que me interesa mucho el encuentro con el otro pero en esta ocasión me interesó centrarme en el encuentro a través de su idioma, y lo que ello conlleva. Así que, valiéndome de la imagen como medio de comunicación, quise poner a prueba las diferencias culturales que encierra la lectura de una imagen, sus códigos y signos. Así, con imágenes de México, me comunicaría cotidianamente en el mundo germánico. Como todo lo que vale la pena, el proyecto se transformó y tomó sus verdaderas dimensiones cuando estuve en el lugar. Finalmente el trabajo se desarrollo más sobre el lenguaje escrito representado visualmente. Espero mostrarlo pronto.



Como fotógrafa, ¿a quiénes admiras?
¿La lista corta o la lista larga? Te diré los más representativos, sin embargo es sincero decir que es casi imposible nombrarlos a todos, y cada día aumenta o decrece esta lista, esta en constante transformación, como yo: Sophie Calle, Francis Alys, Uta Barth, Saudek, Bernard Plossu, Robert Frank, Silvinas Kempinas, Lorca Di Corcia, Edward Hopper, Vik Muniz…



¿Cómo ves el escenario actual de la fotografía en México?
Creo que, contrario a lo que piensan muchos fotógrafos, seria bueno dejar de pensar a la fotografía como algo separado, me gustaría replantear la pregunta a “¿cómo se ve el escenario actual del arte en México?” En ese sentido, creo que es en las calles, en los colectivos, en los espacios alternativos, galerías llevadas por jóvenes o alejadas del presupuesto gubernamental, donde está sucediendo lo más interesante. Supongo también que esto no es extraño, siempre ha ocurrido así. No quiero demeritar grandes esfuerzos por parte de muchos espacios institucionales, escuelas nuevas y galerías privadas, que también alojan y forman nuevos artistas, otros con una histórica trayectoria y que están ocupadas en formar nuevos públicos. Creo que la creación esta en una efervescencia patente, en constante ebullición. Si existe algún problema creo tiene que ver mas con la falta de dirección común de todo esto, y con un mercado del arte que supera incluso a México, y que marca una intención dudosa en muchos creadores en el momento de trabajar.



¿Utilizas la técnica de la lomografía, hoy en auge? ¿Qué opinas de ella y cómo repercute en la democratización de la fotografía en el mundo?
He usado la Holga y varios formatos de Lomo, para mí es una herramienta más con la que se puede trabajar aprovechando, según el tema, las cualidades que lomo y holga tienen. La democratización es una característica inherente a la fotografía, lo que hace Lomo es en otro sentido, establece unas reglas (que puedes o no respetar) que más que democratizar a la fotografía le otorga un sentido lúdico, que ha dado muy buenos frutos; basta con darse una vuelta por su pagina.



Eres una artista multidisciplinaria: escribes, has hecho cine, museografía, etcétera. ¿Cómo compaginas todas estas actividades? ¿Repercuten ellas en los resultados de tus fotos?
Hacer museografía, diseño, montaje y hasta embalaje, son tareas que casi todos tenemos que realizar cuando está por montarse alguna exposición. Parece inevitable inmiscuirse en estas cosas, aun cuando hay verdaderos profesionales de cada área. Por supuesto hay unas que de tanto realizarlas se van volviendo más serias y de manera inevitable repercuten en diversos puntos del proceso creativo. La actividad que de manera más patente influye en mi trabajo es la docencia: doy clases desde hace diez años y hasta ahora me siento con un sistema de enseñanza más claro. Nadie nos enseña a ser maestros, tiene muy poca difusión la información sobre enseñanza de las artes y una formación pedagógica en esta área nunca la tuve, pero amo dar clases, es un espacio en el que he aprendido mucho de mí, y espero que haya podido enseñar de manera proporcional a lo que he recibido. Esa actividad influye mucho en mis procesos creativos, me da altos en el trabajo personal, me proporciona energía para hacerlo. Ser alguien activo en la creación y al mismo tiempo estar frente a un grupo, ayuda a que en verdad haya una retroalimentación, y sobre todo cuestionamientos y actualizaciones constantes, evitando el enquistamiento que muchos maestros padecen y que como alumnos nos afecta. Una escuela tendría que tener mucho más movimiento interno, pero en muchos casos se vuelve patológica su inmovilidad y se alimenta del deseo de proteger esos pequeños círculos de seguridad, que finalmente detienen al alumno tanto como al maestro.



¿Por qué muchas de tus fotografías están francamente desenfocadas? ¿Hay alguna intención?
La serie de la que hablas se llama Vislumbramientos. Siete dioptrías, y aunque el fuera de foco es algo que uso de manera más o menos habitual, es en esta serie en la que lo exploto al máximo. No como un accidente, sino como resultado de mi miopía. Es mi trabajo de tesis de la facultad. En él hago evidente la manera de ver a través de mis siete dioptrías. Fue un trabajo que inicié a raíz de la pérdida de mis lentes en un viaje por Europa. Al no tenerlos, decidí fotografiar sin el autofocus de la cámara. Sólo como yo lograba ver lo más nítido que mi vista me permitía. Así que es un registro de mi vida cotidiana durante el viaje, percibido, vivido y fotografiado tal cual veo. El resultado es una especie de impresionismo fotográfico con una suerte de diario visual.



De tus series, ¿cuál o cuáles son las que más te han gustado?
Como te decía antes, cada trabajo ha respondido a una época, a un proceso personal, me es difícil decir qué es lo que más me ha gustado, pues en general han sido importantes todas. Sin embargo sí podría decir cuáles son las que no reflejan claramente dicho proceso. Pero ese sería otro tema.



¿Cuál es tu siguiente proyecto?
Ahora estoy trabajando en la organización de todo lo realizado durante mi última residencia en Austria, ya que ahí trabaje en varios proyectos, no solo en el que me llevó a esa ciudad. Por otra parte estoy iniciando la serie Souvenir, que es más bien una combinación de escultura en pequeño formato y fotografía.



¿Piensas regresar a Xalapa a exponer?
Mi última exposición en Xalapa fue mostrando justamente la serie de Vislumbramientos. Siete dioptrías en la Galería de Arte Contemporáneo en Xalapa, pero más recientemente monté en la Fototeca de Veracruz la serie Méridas. Tres ciudades. Como verás, no me he alejado tanto de ese estado. Supongo que si surgen otras posibilidades de mostrar mi trabajo ahí, lo seguiré haciendo. El tiempo lo dirá, no es algo a lo que me niegue, pero no corre prisa. Por lo pronto hay que seguir trabajando.

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