Pedro Meyer: La Imagen del Hereje

Retrato de Pedro Meyer: Carlos Manuel Cruz Meza


Pedro Meyer nació en la Ciudad de México. Su obra fotográfica ha sido presentada en más de doscientas exposiciones en museos y galerías de todo el mundo y forma parte de importantes colecciones permanentes entre las que destacan: The San Francisco Museum of Modern Art; The Victoria and Albert Museum en Londres; Musée D’art Moderne Centre Georges Pompidou en París; The National Center of Photography en Nueva Cork; George Eastman House en Rochester; The California Museum of Photography, en Riverside, California; The Center for Creative Photography en Tucson, Arizona; Casa de Las Américas en La Habana, Cuba, entre otras. Recibió la prestigiosa beca Guggenheim en 1987, el Premio Internazionale di Cultura Citta di Anghiari en 1985, y en 1993 el Endowment for the Arts en conjunción con Jonathan Green y el California Museum of Photography en Riverside. Ha recibido también numerosos premios en Bienales de Fotografía Mexicana y la primera beca destinada a un proyecto en la Web de parte de la Fundación Rockefeller. Publicó el primer CD ROM con sonido e imágenes que se hizo en el mundo, cuyo título es Fotografío para recordar. Es autor de los libros Tiempos de América, Espejo de Espinas y Los cohetes duraron todo el día. Su libro Verdades y ficciones: un viaje de la fotografía documental a la digital, fue posteriormente hecho CD ROM por Voyager. Su último libro titulado The real and the true fue publicado por Peach Pitt Press en 2005. La famosa afirmación de Meyer de que toda fotografía, tanto las manipuladas digitalmente como las que no lo son, son tanto verdad como ficción, le ha valido la etiqueta de “Hereje” dentro del mundo ortodoxo de la fotografía documental. De aquí el origen del título de su retrospectiva: Herejías, que se inauguró de manera simultánea en sesenta museos alrededor del mundo en octubre de 2008. Héctor Montes de Oca, anfitrión junto con su esposa Guadalupe Maqueo del desayuno-entrevista en su hermosa casa de Xalapa, dice que la primera vez que escuchó a Pedro Meyer hablar sobre la fotografía digital, no le entendió nada de lo que decía, hasta que vio una foto de Pedro que representa a un santo volando sobre una casa. Dice Montes de Oca que Pedro predicaba en el desierto en esa época.


Pedro, ¿exponer en sitios tan diferentes implica la necesidad de adaptar la obra?
La logística de cada sitio para exponer fotografías de grandes dimensiones es un problema. Y es el mismo en todas partes del mundo, ya que hay museos de diversos tamaños. No es que los museos pequeños sean menos importantes sino que lo son de distinta manera. Las soluciones para exhibir en la actualidad dan una gran variedad. Por ejemplo, se pueden mandar cinco fotografías seleccionadas, impresas, y todo el resto pueden ser proyectadas. Es decir: aún los museos pequeños pueden tener exhibidas cientos de obras. Hay que pensar aquí en cómo se hacen las cosas. Porque si la localidad es muy pequeña, las soluciones pueden ser variadas para adecuarse con más eficiencia a las realidades de cada espacio. Aún estamos muy amarrados a las soluciones tradicionales y no digo que esté mal, es que no es lo único. En China todas las exposiciones duran dos semanas exhibidas porque tienen un sistema de planeación perfecto. Lo que no sucede con nosotros.

¿Pero qué pasa entonces con los países en vías de desarrollo, que no poseen esta infraestructura para lograr este tipo de exposiciones, de esa manera y en ese tiempo récord, a excepción de los grandes e importantes museos con un elevado presupuesto?
Ese es el punto. Todo el mundo lo puede hacer. No es un problema de infraestructura. En todas partes del mundo hay limitantes. Es inevitable. Lo que aquí nos está haciendo falta es una toma de conciencia de las posibles soluciones. Cuando te preguntas “¿cómo lo podemos resolver?”, partes de la premisa de que hay problemas de espacio y presupuestos. En Puebla una galería pequeña quería exhibir Herejías con un presupuesto de dos mil pesos. Lo primero que les pregunté: ¿en verdad quieren exponer Herejías? Me dijeron que sí. Museografiaron con tan sólo dos fotografías impresas de gran tamaño y las otras cincuenta las mostraron con un proyector de archivos digitales, entrando a la base de datos. Me cuentan que tuvo una buena aceptación esta exhibición.



¿Se aprecian las fotografías virtuales de la misma forma en que se aprecian las fotografías impresas? ¿O los criterios han cambiado para apreciar la foto?
Yo no creo que haya una solución que sea “la” solución. Hay una variedad infinita de elementos para apreciar fotos: libros, Internet, copias impresas… Déjame decirte que esa es otra de las cosas que comienzan apenas a entenderse: todo se alimenta de todo.

Pedro, ¿cómo se concreta la exposición en el Museo de Antropología de Xalapa?
Me parece sumamente interesante. No es que sólo se les haya ocurrido invitarme. Sucedió así: el arquitecto Marcos Gudelio vio en Barcelona mi libro, lo hojeó y le gustó. Él estaba en ese momento colaborando con el proyecto del homenaje al escritor Ernesto Cardenal. Se metió a Facebook, me localizó, nos hicimos amigos y me contó acerca de la organización del homenaje. Me pidió más retratos de Cardenal, me preguntó cómo podía verlos y le sugerí meterse a la base de datos en Internet. Se sorprendió de la cantidad de material que encontró. Eligió las fotos y me propuso hacer la exposición en Xalapa, en el marco del homenaje. Luego se puso en contacto con la Universidad Veracruzana y se hizo la exposición. ¿Ves? De un libro impreso hojeado en una librería de Barcelona, pasa por Internet, por Facebook, por la base de datos y finalmente termina impresa, dando como resultado la exposición. Conté con la curaduría de mi amigo, el reconocido fotógrafo mexicano Héctor Montes de Oca. Esto es un ir y venir. Es decir: no podemos estar contemplando hoy en día un solo enfoque de las cosas. La mayoría de la gente no comprende que estamos en una era distinta. Aunque casi todo mundo conoce los componentes de las nuevas tecnologías, aún no logran ensamblar el muñeco. Tengo colaboradores conmigo desde hace años y cuando surge alguna cosa técnica por resolver y me plantean las complicaciones, aún no piensan en términos digitales, a pesar de que todo el día están haciendo eso. Hay que ampliar el horizonte en su totalidad. Es decir: tienes que enfrentarte a la vida con un pensamiento digital para soluciones digitales. No es falta de conocimientos: es la toma de conciencia del momento que estamos viviendo. Todo lo que estamos haciendo todos, está instantáneamente expuesto a nivel planetario a través de Internet. En el mundo de la fotografía importa el ojo, pero las herramientas son también muy importantes porque el ojo, por sí solo, ya no es el mismo que era antes. Quiero decir que tenemos que ofrecer algo nuevo, haciendo pruebas que te llevan días, realizando decenas de versiones de lo que queremos lograr, y la presión de ofrecer novedades requiere del uso de todas esas herramientas. Y entonces entenderlas como un mecanismo de prueba y error a velocidades completamente nuevas, provoca que cambie el discurso. El ojo entra cuando finalmente eliges. Esta es la virtud que provoca que un trabajo se diferencie de otro.



Entonces, ¿cuál es la ética actual del fotógrafo? ¿En tu caso particular existe alguna foto que por alguna razón, no hayas tomado?
Sí. Una sola foto: Cuando estaba naciendo mi hijo Julio. Me quedé muy impactado. Se me olvidó tomar la cámara. Fue la única vez en mi vida donde no tomé la foto.

¿Un fotógrafo debe tomar la foto siempre o hay casos en los que debe consultar al modelo?
Yo no creo en las recetas. Nadie “debe de”. Yo creo que el problema no está en tomarla. Nunca. El problema es el uso que le des luego a esa foto. Nada más.



Hablando de los derechos de autor, en tu página web enfatizas mucho acerca del uso que se le dará a tus fotos. Incluso hay que llenar una ficha para que se autorice el uso de las mismas. ¿Qué pasa cuando alguien las usa sin autorización?
No es sólo un problema de México. Es un problema del mundo. Y pasa. Es parte de la era digital y la fotografía es apenas una pequeña muestra del problema: la música, el cine, los textos son utilizados, robados o plagiados. ¡Un día, un gringo nos robó nuestro portal completito! Zonacero es un portal consultado por cinco millones de personas.

Nadia Baram, fotógrafa y pareja de Pedro Meyer acota: Obviamente lo localizamos, le llamamos y le advertimos sobre el problema legal al que podría enfrentarse y tuvo que borrarlo enseguida. El sitio se llamaba algo así como zumare.com.



Después de cruzar el estrecho de Bering que fue pasar de lo análogo a lo digital, ¿te consideras a ti mismo como un hereje, tal y como te calificó en su tiempo la comunidad de fotógrafos?
La palabra “hereje” significa alguien que no acepta el statu quo sin preguntar, sin cuestionar.

¿Eres un apóstata de la fotografía análoga?
No, no, no. Simplemente es un término para cuestionarse todo en cuanto a qué y por qué lo estamos haciendo. Por ejemplo, Frida, ¿qué piensas acerca de que estén desapareciendo los medios impresos?



Creo que no deberían desaparecer muchas cosas que existen. Por ejemplo los libros, el hecho de tocar las páginas de un periódico, de llenarte de tinta los dedos, creo que no debería desaparecer. El guardarlo y poderlo ver años después, es una experiencia que yo no quisiera que quienes me sucedan no tuvieran. Es más, no creo que estén desapareciendo. Están transformándose…
No, Frida: están desapareciendo. Yo creo que el problema está en cómo se hace la pregunta correcta: ¿por qué necesitamos periódicos impresos? No por nostalgia. Esa no es una razón. La nostalgia detiene el desarrollo, es amarrarse al pasado. Las bibliotecas no desaparecerán necesariamente.

¿Entonces el libro como objeto, la biblioteca como sitio, son prescindibles en la cultura humana?
El libro, la foto, el periódico impresos, son prescindibles.



Pero los formatos digitales nos han llevado a no imprimir la foto. ¿Qué pasa cuando esos formatos se echan a perder o son obsoletos? Hay discos compactos que ya no se pueden leer en estas nuevas máquinas, discos duros que fallan. En cambio, sí conservamos fotografías impresas hace un siglo.
Yo creo que se han perdido más libros o fotografías por la acción del fuego, de las inundaciones, de los robos, de los hongos, de las guerras, de los insectos y roedores, del deterioro del material. ¿Qué pasa entonces? Pues que nadie hace comparaciones entre esas pérdidas, con las que ocurren en cuanto a lo digital, los discos duros dañados, etcétera.



Entonces no podemos sustraernos a la pérdida. ¿Hay que imprimir? ¿No hay que imprimir? ¿Cómo respaldarías para no perder tus materiales?
Sólo respaldo de manera digital. Porque después tengo la opción de imprimir y ya. Tengo once terabytes en mi máquina. Yo no soy fotógrafo de fotos impresas. Yo soy un contador de historias. Y como contador de historias, depende a quién se la cuentes: esa es la manera en que voy a presentar la foto. A veces impresa, en otros casos virtual, etc. Porque el objetivo es ese: contar una historia. Retomando lo que hablábamos acerca de los periódicos, existen porque necesitamos información. A mí qué más me da si me entregan esa información en una servilleta o en un periódico. Eso es irrelevante con tal de que yo tenga la información. A mí me llega todo lo que necesito saber a través de mi IPod. Nadia y yo viajamos mucho y quiero tener la información en donde estemos. Tenemos lo que necesitamos para estar informados. El ritmo del periódico se ha quedado obsoleto. Frente a una obsolescencia de su uso, lo que creo es que finalmente desaparecerán.

1 comentario:

janis dijo...

siempre es un placer extraordinarios leer y ver fotografias de Mayer, gracias por su aportación =)