Manuel Velázquez: Una nueva visión del arte



Manuel Velázquez es uno de los artistas chiapanecos más valorados, autor de una obra amplia y polivalente que abarca desde la pintura hasta las instalaciones, pasando por la escultura y la fotografía. Hace veintitrés años llego a estudiar a la Universidad Veracruzana. Ahora, la Pinacoteca Diego Rivera del IVEC organiza una exhibición de sus obras más recientes, integrada por piezas de su nueva etapa creativa, la mayoría de las cuáles se exponen por primera vez. En estas piezas, Manuel Velázquez hace una reformulación de su lenguaje plástico, buscando, según sus palabras, una ajustada precisión visual. El resultado: imágenes muy sencillas que son consecuencia de una reflexión capaz de producir una evocación que las emparenta con el minimalismo.


Últimamente tu obra ha cambiado, se observa más reflexiva, hay una reducción de los elementos que acompañaban a las propuestas anteriores. ¿Consideras que tu obra tiene influencia minimalista?
Así es, en las últimas fechas estoy trabajando en un proyecto que tiene decididamente referencias al minimalismo, no en la idea de copiar un estilo, sino en la intención de recuperar el reduccionismo estructural. Esta serie se destaca por la composición rígida y la ausencia de elementos ornamentales, por lo que la poética de los cuadros radica en la reiteración, la sutileza de los acabados y el trabajo con los materiales.

¿Cuál es la intención de esta obra?
La intención es trabajar con una actitud abierta, más que con un modelo cerrado o estilo, la parte fundamental es un ejercicio sobre los conceptos del minimalismo; dicho ejercicio resulta de una labor deconstructiva que permite reformular significados y significantes. Por eso podemos decir que se ha desplazado el acento desde las teorías a los procesos. Esto tiene que ver con el uso de los materiales y las posibilidades del lenguaje estrictamente pictórico.

¿Qué técnicas estás utilizando y qué medidas tiene esta nueva obra?
En general es pintura sobre madera, medios acrílicos, grafito y cera. También estoy trabajando una serie sobre papel con impresión digital. Son cuadros en gran formato que varían de 244 x 244 a 140 x 140 cm. Los de papel son más chicos: entre 50 x 70 cm.



¿Qué papel juega el espectador en tu obra?
Para mí es muy importante, me interesa la relación entre mi obra y el público. Por eso abogo por las formas sencillas, sobrias y discretas. Estoy a favor de entender la obra no sólo como un sistema cerrado de relaciones internas sino como un elemento en el sistema exterior: obra-espectador.

¿Es importante para ti el aspecto visual de la obra?
Así es. Busco que el resultado final tenga algo visual, que sea contundente, para tratar de evitar la explicación de la obra. Trato de que baste con la imagen. Me interesa que la pintura exprese la idea como un fenómeno visual y no que se explique por medio de lo escrito. Trato de evitar lo narrativo y lo didáctico.

Para algunos artistas el proceso creativo es doloroso. Para ti, ¿el proceso de creación duele o te divierte?
Doloroso no, nunca. Puede ser tedioso, aunque trato de que sea interesante; me aburre deprimirme. Probablemente por eso cambio constantemente. Me gusta la idea de aprender todo el tiempo. Ser un principiante me divierte más que ser un maestro. El inicio de algo me encanta. Hay más inestabilidad, más emoción y eso hace que sea divertido. A veces es tenso: cuando no se sabe lo que está pasando.



El arte es también una zona de mercado. ¿Cómo se llevan tus obras con ese mercado, con el juego del mercado del arte? por ejemplo ¿Esta nueva obra está a la venta?
El mercado del arte es una arena donde se desenvuelve el artista en función de su ideología, sus intereses, sus valores. Muchos en Xalapa todavía hablan del mercado del arte como si fuera algo malo: es como creer que el artista debe morir de hambre. Para mí, el mercado es otro espacio del arte, como el museo, la calle o la sala de la casa; otro espacio donde el arte circula. El mercado tiene un impacto en el desarrollo de tu obra, y así hay que entenderlo. Todas estas nuevas obras están en venta, hay que recuperar lo invertido y hay que dejar que la obra gane su propio terreno, su propio espacio. Creo que si hay obra que se queda en el taller del artista: es arte que está muerto. Es decir, es un arte que termina siendo tan privado que al final nadie habla de él, no significa nada, nadie lo recuerda: se muere en la bodega.

En cuanto a coleccionistas y compradores eventuales de tu obra en gran formato, ¿en Xalapa hay mercado para ello? o ¿es exclusiva para ser exhibida en galerías grandes?
El formato, como todo en la creación, tiene consecuencias incluso en el destino de la pieza, dónde va a terminar: en un museo, en una casa, en una institución pública o en un basurero. Por ejemplo, se piensa que las piezas grandes se quedan en el interior de lo que se considera colección del artista o colección para museos. Para mí es interesante explorar este terreno. Veremos cómo responde el público.

¿Consideras utilizar los medios electrónicos para difundir tu obra de manera virtual? O, ¿eres más bien un convencido de que las piezas originales, físicas, son las que deben ser expuestas?
Eso es interesante. ¿Crear obra virtual? Nunca lo he pensado. Difundir la obra de manera electrónica, en esta época, me parece obvio: al seleccionar una obra, y moverla, difundirla por la red adquiere mágicamente otro estatus, he tenido muchas sorpresas con eso, me han contactado de muchas partes, recientemente de Colombia por ejemplo. Sin embargo, cuando terminas algo y lo lanzas a la arena virtual, ya no puedes saber qué tanto va a funcionar, hay tantas cosas por internet que tal vez nadie ve, pero la parte que le toca al artista está hecha; después comienza justamente la vida pública de la obra.



Háblanos de la exposición de la Pinacoteca Diego Rivera.
Voy a exponer un nuevo material visual, sobre lo que he estado trabajando en las últimas fechas. Precisamente relacionado con lo que hemos estado hablando. Buscaré, con esta exposición, generar una situación abierta. Lo importante es que el público pueda sentirse identificado con lo que está viendo. Me refiero a ese proceso por el cual la obra es un hecho visual, no anecdótico, que puede ser interpretado por todos.

Finalmente, hay una tendencia por orientar al arte contemporáneo a situaciones políticas o sociales ¿buscas darle un sentido político o social a tu arte?
Creo que el arte no debe manifestar estas intenciones. Filosóficamente todo arte es un acto público y por lo tanto político, pero, cuando el artista comienza a tratar de actuar a favor de un movimiento político, de eso que considera "lo bueno", comienza a tener prejuicios en relación con la labor artística. Para mí, lo más importante es el arte. Trato de comprender el momento y la situación en la que estamos viviendo, pero no intento dar a mi obra una orientación política determinada. Creo que orientar mi obra a la intención política es llenarse de prejuicios y convertirse en un artista con pretensiones panfletarias. Y eso me parece un abuso.

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