Adrián Vázquez: La Fuerza de la Escena



Adrián Vázquez es egresado de Licenciatura en Teatro por la Universidad Veracruzana Inicia su carrera en 1993 en Tijuana trabajando con el maestro Hebert Axel González, En Altamar de Slawomir Mrozecy La Campesinela, creación colectiva (1996, 1997, 1998). Dirigido por Daniel Serrano en Paris detrás de la puerta,Claudia Villa en Domino de Elba Cortez con la que representó al estado de Veracruz en la XX Muestra Nacional de Teatro y El animador de Rodolfo Santana,Edward Coward; Ugo Palaviccino en Sueño de una noche de verano de William Shakespeare y La mandrágora entre otros. En Xalapa trabaja actoralmente con los directores Rodrigo Carrillo Tripp en La lección,Abraham Oceransky, Fernando Yralda, interpretando el papel de Otelo, en El asesinato de Desdemona, versión libre de Otelo de Shakespeare) y en El Ensueño de Strindberg/Jodorowski Martín Zapata, en El insólito caso del Sr. Morton, Carlos Converso en Atracciones S.A. creación colectiva, Adriana Duch en el espectáculo Ser o no cer-do, he ahí el concurso que participó en el Festival Internacional de Teatro de Ciudad del Carmen 2006 y La selva de Don Juan, Bryant Caballero en Un torso mierda y el secreto del carnicero de Alejandro Ricaño, Cal McCrystal, director de los actos cómicos de clown de los espectáculos Varekai, Zumanity y Solstrom del Cirque du Soleil, en la obra de teatro ¡Cállate! trabajo de clown de creación colectiva (2007) la cual representó a México en el Fringe festival de Edimburgo 2007 y en el Harare International Festival of Arts 2008 en Zimbawe. Un puente de piedras y la piel de imágenes, de Daniel Danis, dirección de Boris Schoemman y recientemente Más pequeños que el Guggenheim, autoría y dirección de Alejandro Ricaño (2009). En el 2005 estrena su opera prima como director de la obra la obra Una foto…? De Eduardo Rovner. La cual representa a la U. V. en el XIII Festival de Teatro Universitario organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), haciéndose acreedora a los reconocimientos de “Mejor actuación Masculina” y “Mejor Dirección Escénica”. Además ha dirigido, al Taller de Teatro Musical de la Universidad Veracruzana, la obra Dulce Caridad de reciente reestreno y los unipersonales que participaron en el Festival itinerante “Teatro a una sola voz 2009” que organiza el INBA y la Coordinación Nacional de Teatro, No fue precisamente Bernardette (2005) y Los días de Carlitos (2005) de su propia autoría con el que representó al estado de Veracruz en la XXIX Muestra Nacional de Teatro en Cd. Juárez Chihuahua; en la VI Muestra Nacional de la Joven Dramaturgia en Querétaro, y en la Muestra Nacional de Teatro “De península a península” en Hermosillo, Sonora.

Adrián, ¿cómo te inicias en el teatro?
Empecé en el teatro por casualidad. Era el verano de 1993. Yo no tenía nada que hacer, entonces, me puse a buscar alguna clase, algún taller de cualquier cosa, y fui a la casa de la cultura de Tijuana, y la opción que vi que se acomodaba a mi horario de trabajo era teatro, así que dije voy a entrar a ver qué. Ahí comencé a tomar clases con el maestro Hebert Axel González, un tipo profesional en la extensión de la palabra, dedicado a la escena y quien me enseño a ver el teatro como un hecho heroico. De 1993 al 2000 forme parte de la compañía Titular de Teatro de la Casa de la Cultura de Tijuana, llamada La Compañía del Sótano con la cual participé en diferentes montajes que representaron a Baja California en Encuentros y Muestras de Teatro.

¿Con qué grupo te presentas en ese tiempo?
Con La Compañía del Sótano, que junto a Mexicali a secas son los dos grupos de teatro de Baja California reconocidos a nivel nacional. Fíjate que, en Tijuana, donde comencé a hacer teatro, tuve la suerte de trabajar con gente muy profesional, y amorosa del teatro, que entiende que tu trabajo es tan importante como el suyo y con una postura ética respecto al compromiso con la escena. En todos los grupos que participé tuve por lo menos un montaje afortunado. Con la Cia. Del Sótano, 5 y 10 de Hugo Salcedo, En Altamar, de Slawomir Mrozec; con el grupo de Teatro de la Universidad Autónoma de Baja California, que dirige Daniel Serrano, París detrás de la puerta, con Las Diablas de Claudia Villa, Domino de Elba Cortez…

¿Quiénes son los maestros que más admiras?
En Baja California sin duda a Hebert Axel, por su compromiso para la escena y su honestidad. Aunque hay otros como Ugo Palavicini por su claridad metodológica, su visión del teatro; me gusta mucho la dramaturgia de Daniel Serrano, no toda (ríe), pero la mayoría de sus obras. Y alguien que revolucionó mi compromiso con el teatro y mi concepción por la escena fue sin duda Edward Coward, con toda su locura, es quizá la persona más cuerda y comprometida con una visión total del teatro. Le aprendí mucho y se lo agradezco. También tuve la suerte de tomar talleres con estupendos maestros como, Ludwick Margules, Marco Petriz, Jaime Chabaud… estupendos todos ellos. Aquí en Xalapa sin duda el Maestro que más me ha influenciado, al que más le he aprendido es a Martin Zapata, tuve la oportunidad de tomar clase con Carlos Converso, Adriana Duch, Laura Moss… un maestro que admiro, aunque nunca me dio clase, pero que siempre ha tenido una respuesta a algunas de mis dudas; es a Francisco Beverido. A Martin Zapata le admiro su concepción escénica, su visión para la escena, su búsqueda personal respecto la teatralidad.

¿Por qué y cómo es que decides hacer teatro en solitario?
Surge por una necesidad personal. No es que yo lo haya decretado, no. Se fue dando en la escena… En Tijuana yo trabajaba ya de manera profesional y el primer Maestro con el que yo comencé a trabajar me dijo un día que el hacer un monologo era un trabajo de grandes ligas. Y yo me clave mucho con esa idea, pensaba cuando estaré listo, cuando podre hacerlo. Al venir acá a Jalapa a estudiar la licenciatura era como empezar de cero no conocía a nadie y nadie me conocía En el 2005 comienzo a trabajar los unipersonales a propuesta directa de Martin Zapata, dentro de una clase, él nos propone hacer un unipersonal. Es decir un texto actuado y dirigido por uno solo, la idea es súper atrayente aunque el desafío es enorme. Yo tenía mucho que decir, que experimentar, me encanta jugar en escena, lo sigo haciendo, me gusta revelar cosas invisibles, crear personajes, habitarlos, disfrutarlos… y poco a poco se fueron gestando las obras que he presentado en los últimos años y que les tengo un especial afecto. En Baja California, ya había trabajado haciendo monólogos, pero no unipersonales.

¿Qué se necesita tanto académicamente como emocionalmente para poder presentarse ante público en un espectáculo unipersonal?, es decir: aunque tienes todas las ventajas de improvisar y no existe la contraparte para el diálogo, igual no tienes esa contraparte que te pudiera apoyar para continuar con tu monólogo...
Es que si la tienes solo que esta en uno mismo, porque aun en un unipersonal lo que está siempre presente es un dialogo, un dialogo contigo mismo, con tus ideas, un dialogo con el público, los personajes no hablan como loquitos, le hablan a alguien, lo que uno tiene que hacer, es estar muy concentrado para saber quien está hablando y a quien se lo está diciendo… Creo yo que se necesita vocación para la escena. Las referencias teóricas que uno puede tener son fundamentales, nos enseñan a poder establecernos en un presente, personal, artística y culturalmente; forman parte del bagaje individual del artista. Pero si no existe la pasión por la escena, por crear mundos nuevos, por habitar otros caracteres, se queda como conocimiento de escritorio, se queda como conocimiento para compartir en clase y el nuestro es un trabajo para compartir en público. No basta con tener el conocimiento académico, hay que tener un interés por aprender e investigar en y para la escena. Ejemplo de ello son todos los intentos fallidos de los “Investigadores” de la Facultad de Teatro. Cada que un “investigador” ha intentado fungir como creador escénico, llámese director, actor o dramaturgo; fracasa, la termina cagando, le dan en la madre al teatro como fenómeno, alejan al espectador de las salas. Intentan hacer del escenario un discurso académico y le dan en la madre a la teatralidad. Y en los últimos años esto se ha acrecentado por la visión tan estrecha y las turbias políticas que ha asumido la dirección de dicha facultad, haciéndole tanto daño a los estudiantes y al teatro universitario.

Adrián: háblanos acerca de la obra del escritor norteamericano Charles Bukowski que adaptaste para teatro. Es una obra bastante fuerte tanto en lenguaje como en temática. ¿Cómo reacciona el público?
No es una adaptación, sino una creación a partir de los cuentos de Bukowski. Bukowski como inspiración. Y la obra es divertida, yo no la considero fuerte. Directa sí, pero no fuerte. Creo que eso es lo maravilloso de Bukowski, que habla honestamente y de manera directa, sin tapujos. Dice lo que la gran mayoría piensa, o pensamos, pero que muy pocos decimos. Él se empeña en demostrar la falacia que es buscar el sueño americano. Temáticamente habla del individuo como centro, como núcleo de un gran problema social, no justifica a sus personajes, los habita en su literatura. El lenguaje que se usa también es directo, sin florituras. En dos o tres palabras puede describirte caracteres, atmósferas, situaciones. Bukowski habla de lo fútil que se torna la vida en la actualidad, desdeña las relaciones personales y se divierte. Yo intento hacer lo mismo, me tomo esa libertad de si decir las cosas que se piensan. De intentar condesar tiempos, lugares, personajes. No fue precisamente Bernardette toma como eje el personaje principal de los cuentos de Bukowski, Henry Chinaski, quien se lleva la vida bebiendo y tratando de coger, peleándose y reconciliándose con sus mujeres, hablando mal del mundo y de la ciudad y habitando esos espacios. No Fue Precisamente Bernardette está inspirada en los cuentos de Bukowski, pero no respeta uno solo. Quien intente ver algún cuento completo saldrá decepcionado. Es un nuevo texto, una dramaturgia por mi creada que funciona en y para la escena… el público reacciona muy bien. Como espectadores nos gusta escuchar lo que todos pensamos pero nadie dice. Imagínate, ya llevamos cerca de 120 funciones y nos la siguen solicitando. Recientemente nos presentamos en Monterrey y Colima, dentro del Festival de monólogos “Teatro a una solo voz” y la respuesta del público fue maravillosa. Nos aplaudieron muchísimo y regresamos a ambas plazas ¿Cómo ves? Pero ha sido lo mismo en los diferentes lugares que se ha presentado, ha tenido la misma suerte.

Al mismo tiempo creaste a “Carlitos”, un niño que dramáticamente representas en escena. ¿De dónde surge el personaje?
Creo que Carlitos tiene mucho de mí, de mi infancia, de la infancia de mi hermano. De mi época de secundaria. De las relaciones que establecí con mis compañeros de clases, de las maestras de las cuales estaba enamorado, de la timidez con la que enfrentaba mi trato con las chicas. Timidez que sigo teniendo. Surge de todo el mundo que uno se imaginaba cuando es adolescente. Surge de experimentar en escena. De llevar la propuesta de un personaje a sus últimas consecuencias, de meter en aprietos a los personajes. De ver, como en la vida, que las contradicciones son las que enriquecen nuestra dramaturgia. Surge de la provocación, del desafío. Del riesgo que implica atreverse a contar una historia con un mínimo de elementos; utilizando el cuerpo como espacio escénico. De apostar a la transfiguración en escena como lenguaje hacia la teatralidad

Háblanos de tu compañía Los Tres Tristes Tigres. ¿Por qué el nombre? ¿Quiénes la integran?
Los Tristes Tigres surgen en 2005. Originalmente éramos tres: Fernando Soto, Rubén Reyes Gama y un servidor. La compañía nace de las ganas de trabajar, de hacer teatro, de la necesidad de expresarse, de la complicidad, de descubrir que teníamos necesidades y formas similares de ver el teatro. A los tres nos gusta ser irreverentes, divertirnos, descubrir formas nuevas en escena. Reírnos, incluso burlarnos de nosotros mismos. Los tres tenemos una línea de trabajo dirigida hacia el teatro corporal, en diferentes formas, en diferentes lenguajes, pero asumiendo al actor y su cuerpo como eje de la escena… Con retazos de unipersonales, formamos un espectáculo llamado El cuaderno, el yoyo y la torre amarilla. Nos gustaba mucho hacerlo. Creo que desde su inicio hasta la fecha la compañía ha mantenido una postura fuerte hacia una concepción de la teatralidad: un mínimo de elementos escenográficos, el actor como centro del espectáculo, espectáculos temáticamente divertidos que mueven a la reflexión, y dramaturgia hecha para la escena… En el 2005 estrenamos El cuaderno, el yoyo y la torre amarilla, Los días de Carlitos, No fue precisamente Bernardette y Una foto…?. En el 2007 una adaptación del Musical Sweet Charity, En 2009 Cecilia y Daniel, espectáculo de Teatro-danza… Hemos tenido la colaboración de personas muy comprometidas con su quehacer, algunos se han ido y otros se han quedado. Actualmente forman parte del equipo Glenda Escobar Caro (Asistente de dirección y producción, actriz y bailarina), Jennifer Ramírez Mendieta (asistente de dirección), Karen Ancona (asistente), Nancy Angulo (Diseño de publicidad) y yo como actor y director. Esos somos la base e invitamos a muchas personas a colaborar con nosotros.

Trabajaste en “¡Cállate!”, una obra dirigida y por decirlo así escrita por Cal Mc Cristal del Cirque du Soleil. Cuéntanos acerca de esa experiencia.
Fue eso, una gran experiencia. Cal es un ser maravilloso, un creador muy comprometido, muy eficaz. Montamos la obra en 26 días, incluyendo producción y todo. Cuando empezamos a trabajar la única certeza que Cal tenía era el reparto: Adriana Duch, Darina Robles y yo. Al segundo día dijo “creo que tratará de un triangulo amoroso”, al tercero: “en la época de la revolución mexicana”… y así. Íbamos día a día descubriendo la obra. Cal trabaja con el buen ánimo de los actores, dice que eso es fundamental para encontrar tu clown, así que todos los ensayos eran como estar en una fiesta de amigos, todo el tiempo buscando reírnos de algo, de alguien. Todos aportábamos ideas y Cal decidía lo mejor para la obra. Se formo un gran equipo con Bryant Caballero como asistente, que desafortunadamente ya no está en la obra, al igual que Darina. Pero el trabajo continúa y continúa muy bien. Y eso es lo importante: la obra de Teatro. Ahora está en el equipo Tania Hernández que es una chava súper comprometida y nos divertimos mucho en escena… Y la obra ha corrido con mucha fortuna, la hemos presentado en Escocia y en Zimbawe, y la gente la ha recibido muy bien. Acabamos de dar funciones en Xalapa y mucha gente se acerca a preguntarnos que cuando la volveremos a hacer. Tiene éxito. Es rico hacerla.

¿A qué actores de teatro admiras?
Hay muchos, muchísimos como: Arturo Ríos, Ari Brickman, Luis Rábago, Carlos Valencia, Andrés García de Baja California, a Sergio Galindo de Sonora, Carlitos Cobos, Carlos Corona, … tantos y tantos. No terminaría nunca de mencionarlos. Pero creo que soy más fan de las actrices: Julieta Egurrola, Margarita Sanz, Luisa Huertas, Lisa Owen, Clarisa de Melheiros, Carmen Mastache, Ericka de la Llave, Naomy Romo, Karina Gidi…

Adrián, ¿en tu experiencia qué es vivir del teatro en México y especialmente en Veracruz?
Es vivir con dignidad. Eso es todo. Te alcanza para vivir apenas dignamente. En mi experiencia personal te puedo decir que se puede vivir del teatro, sea en Veracruz, Tijuana o DF. Sí, sí se puede, pero tienes que chingarle mucho, pero mucho. Convertirte en todólogo. Debes de estar buscando todo el tiempo, creando todo el tiempo. Yo le agradezco al teatro porque me ha permitido realizarme como ser humano, sigo en ese proceso. Me ha permitido ser más sensible, más consciente de quien soy, quiénes somos. Pero no es como otros países, incluso otros estados de la república donde se considera al artista como ciudadano importante. No, aquí no es así. Le falta inteligencia a nuestros gobernantes, a las instituciones, sobre todo a la de Educación y Cultura.

En tu opinión, entonces, ¿no crees que existan verdaderas políticas culturales que impulsen el crecimiento de los creadores?
No. Por supuesto que no. No pasaríamos las de Caín para crear, para vender nuestros espectáculos. Existen programas. Pocos. Aislados. Pero no, una verdadera política cultural no existe. Se hacen planes, planes por sexenio, por administración, pero no, desafortunadamente tenemos un sistema que desdeña el arte y la cultura en general, y que coloca al frente de los organismos gubernamentales a los compadres o amigos de los políticos, por ineptos que sean, ambos, el compadre y el político. Y si a eso le sumas la recesión que vivimos… mmm.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Estaré nuevamente en la ciudad de Monterrey presentando No fue precisamente Bernardette y Los días de Carlitos, los dos unipersonales de mi autoría… tenemos funciones también de Más pequeños que el Guggenheim en Colima, Guadalajara y en la Ciudad de Culiacán dentro de la XXX Muestra Nacional de Teatro… Estamos cocinando también, un proyecto grande entre La Talacha Teatro y Los Tristes Tigres, la compañía que dirige Austin Morgan y la que yo dirijo, respectivamente. Una coproducción que nos entusiasma mucho comenzar y que esperamos estrenar a mediados del próximo año. Y ahora está en temporada en el Teatro universitario La Caja, cada fin de semana de noviembre: de Cecilia y Daniel, un espectáculo de teatro y danza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hOla amiiga pues esta bien iinteresante tu blOg y pues ojala me puedas cOntactar cOn el maestrO Adriian O sii me puedas dar su FacebOok o su cOrreO para saber lO de prOxiimas presentaciiOnes suerte y biien!!!! mii cOrrO es: anGeliitO_musiical@hotmail.como