Abraham Oceransky: La Libertad de hacer teatro



Artista escénico con profundo estudio y desarrollo en diferentes ámbitos de la creación: la música, la pintura, las artes marciales, el cine, la televisión. Su pasión por el mundo oriental ha sido a lo largo de su trayectoria escénica una constante en sus montajes y filosofía de vida. Formador de artistas escénicos, director, dramaturgo, productor, escenógrafo, iluminador y cineasta, a Oceransky se le reconoce en la escena por su espíritu arriesgado, comprometido y vanguardista. Inicia su carrera de teatro después de egresar de la ENAT. De 1970 a1980 dirige televisión para Canal 11 y luego para Televisa. De entonces a la fecha ha dirigido más de ochenta y cinco obras teatrales. Como autor teatral ha escrito dieciséis obras y realizado diez adaptaciones; aunque sólo ha publicado hasta ahora Muñecas de Seda en 1997. Ha impartido talleres de dirección y actuación tanto en la República Mexicana, como en el extranjero. Fue Director de la Facultad de Teatro, de la Universidad Veracruzana. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores.

Abraham, ¿qué es lo que te provoca venir a Xalapa a hacer teatro?
La idea de ciudad cultural, el que vivan muchos artistas, la posibilidad de vivir en un ambiente menos hostil, relacionado con artistas que comprendan otros niveles. La seguridad social, menos violencia. Digamos que la ciudad posee una ecología, está circundada por bosques, con una salud ecológica verde aún.

¿Cómo es que surge en ti la idea de abrir el foro del Teatro Studio T?
Siempre he tenido la intención de abrir espacios para mí y para otros donde se pueda estudiar, enseñar, investigar, profundizar, aportar. No es una cosa que me haya ocurrido sólo en Xalapa, sino desde el principio de mi carrera, es una necesidad que comprendo es vital para todo artista, pues un artista sin espacios, es como un cielo sin estrellas.

Has afirmado, y con razón, que la actividad cultural en Xalapa, de manera independiente de las instituciones, no es económicamente redituable. ¿A qué crees que se deba este hecho?
La actividad independiente es un algo que debiera existir de manera profusa y bien instrumentada, no solo en Xalapa, sino en toda la República Mexicana. La actividad independiente fortalece el desempeño tanto de artistas como de instituciones, beneficiando al público y a otros sectores de la iniciativa privada, que viven o comparten las experiencias en el crecimiento de la sociedad y su economía. Es decir, el artista independiente es una forma de empresa que se apoya en la iniciativa privada y en la institución, generando para ambos campos un intercambio creativo de satisfactores económicos, sociales y artísticos de los cuales todos salen beneficiados, pues además de aportar nuevas ideas no vinculadas a una ideología partidista, permite que los interesados en el apoyo a la cultura que no están de acuerdo con los lineamientos de gobierno y los que están de acuerdo, tengan la oportunidad también de fomentar nuevas apreciaciones hacia la economía y el bienestar social. El artista independiente es el mejor vínculo que se puede tener dentro de la cultura, pues ofrece indiscutiblemente el máximo de esfuerzo y calidad, y las oportunidades de movimiento económico que a la institución a veces no le interesa o es complaciente. Es por esto que lo anterior suena un poco complicado, aunque en realidad el artista independiente en todo el mundo es el que aporta definitivamente las mejores ideas y creatividad, pues tiene el tiempo y el esfuerzo necesario para llegar más lejos que cualquier sistema burocratizado institucional, no tiene freno sindical, ni tampoco un sueldo que lo condicione a horas de trabajo determinadas, ni a requisitos previos y alcances mediáticos.

Últimamente has participado en diversos foros en pro de la cultura. ¿Han servido de algo los variopintos intentos de reformas a los criterios y/o reglamentaciones en cuanto a la cultura en Veracruz, o solamente han sido pretextos para que otros se sirvan de la comunidad artística y cultural de Veracruz?
No he visto cambios substanciosos y parece ser que en el futuro no se verán claramente. No sólo se debe a las palabras de otros o a las promesas de unos cuantos, sino que la comunidad en conjunto, me refiero a la sociedad en conjunto, debería participar, opinar y exigir, porque la cultura y el arte es un beneficio que debe estar dirigida hacia y por la comunidad. En mi opinión, la cultura debería ser manejada por los que hacen cultura, existiendo un consenso hacia la sociedad y con la sociedad para informarle de los derechos y los beneficios que le da la cultura a un pueblo como parte de su educación: beneficio espiritual, psicológico, educativo, familiar; sus derechos como ciudadanos. Pero estos pequeños grupos que se reúnen entre “creadores” para que cada uno de nosotros dé su opinión, no reflejan hacia los convocantes (dígase gobierno, diputados, quien convoque) aparentemente ninguna importancia, porque parecemos voces aisladas y marginadas de la sociedad. El proceso tendría que partir primero de la sociedad y su resultado llegar hasta los creadores, reunidos en su conjunto como una fuerza apoyadora de la cultura de un pueblo y de la fortaleza de una nación.

¿Cuáles han sido tus mayores satisfacciones dentro de las disciplinas artísticas que dominas?
El tener la casualidad del éxito. Soy hombre afortunado porque he tenido muchas veces un acercamiento mágico con el éxito. Por supuesto que trabajo para ello, me preparo y estudio todos los días, es un deporte y una vocación. Es como una carrera religiosa, científica o militar, donde aquello que se domina, ya sea un arma, una probeta o una oración, te permite estar entrenado para reconocer cuando te acercas al éxito y no tener miedo de él. Mi máxima satisfacción es no tener miedo a mi imaginación, a mis conocimientos, a mi fuerza ni a mis temores.

¿Quiénes son tus favoritos dentro de escritores, directores de teatro y de cine?
Bueno, obviamente debido a mi edad y experiencia, coincido con una generación de cambio en casi todos los ámbitos de la cultura. En mi generación, al menos en mi edad, fui influenciado tanto por el pensamiento de Freud o las ideas de Jung. Me aterra Nietzsche, lo mismo que Artaud, me hinqué cuando vi a Grotowsky, y Gurrola y Jodorowsky me enseñaron otros planos. Jamás le creí a Mendoza, aunque me parecía buen maestro. Peter Brook y Kantory Grotowsky me hicieron darme cuenta de que no estaba errado al oír a Cream o Hendrix. En las pláticas con Carlos Castaneda y María Sabina descubrí que no era mi camino. El Zen me mostró estar quieto, y era mejor un tonto que llega a la perfección, que un listo que no sabe hacer una revolución. No me gusta el teatro clásico, ya nadie entiende ese idioma, al menos el público y yo no tengo por qué obligarlo. Así como en las escuelas primarias ya no enseñan la letra cursiva. En el principio, a los trece años, cuando leí La nausea, El lobo estepario, El extranjero o Espérame en Siberia, vida mía, mi adolescencia se perfilaba hacia Elvis Presley, a ser un rebelde sin causa y mis ídolos eran Marlon Brando, James Dean y estaba enamorado de las tetas de la Monroe, pero creo que más de su nariz respingada y de lo mala actriz que parecía. En aquel entonces, el teatro español que se hacia en México no me era deslumbrante, prefería vivir viendo cine francés o extasiarme con Berman, sufrir con Alfred Hitchcock las tensiones psicológicas una por una, sin querer saber el final. Siempre me gustó el jazz, el jazz amoroso y sencillo, el que es primo o hermano del blues, ese que sale del alma, y el rock and roll, desde Little Richard. Hasta la fecha me sigue gustando la evolución de la música negra, siempre la más fina, y la otra, la música imaginativa, que se ha juntado con otras etnias. Descubrí la música oriental y su cine y siempre me han gustado, sigo viendo a Kurosawa como si fuera la primera vez, aunque sus últimas películas nunca me gustaron. Y Charles Chaplin, que pudo ser el papá de Michael Jackson. Y de un silencio con música que me ha enseñado la relación entre talento y oportunidad, la tenacidad y el esfuerzo que requiere un artista, que a pesar de que sólo tiene un cuerpo y limitadas opciones de expresión, desgarra la cortina y la pantalla y el idioma y todos los temas, y de cada uno logra que se vuelva único, profundo y sincero. Es la mejor introducción a la política y la mejor explicación de lo que significa el pueblo. Chaplin, por lo tanto, es la mejor explicación de lo que significa el pueblo. Cuando hago teatro o cualquiera de las artes que me gustan pienso: “qué diría Chaplin si viera lo que hago”.

¿A quiénes admiras como actores contemporáneos?
Un buen actor es para siempre, depende el espectáculo o película donde lo veas, quién lo dirige o cual es el guión. Cuando Liv Ulman, era dirigida por Bergman, era maravillosa, pero cuando la dirigió Mandoki se veía sobreactuada. Lo mismo que me puede gustar DiCaprio o Daniel Day-Lewis, podrían ser fantásticos o regulares en manos de un buen o mal director. Por eso me gustan los actores de equipo, al menos eso prefiero, casi no me gustan las estrellas, porque a veces la estrella está rodeada de mucha oscuridad, prefiero el conjunto, buenos grupos de teatro o de cine como los que tenía Bergman o como los que logra Woody Allen. Me gusta De Niro, Toshiro Mifune, Meryl Streep, Diana Bracho, Pedro Infante y todo el grupo de sus películas.

En estos momentos de tu vida, uno de tus proyectos más importantes es la construcción física del Teatro Carpa La Libertad. Háblanos acerca de ello: ¿cómo surge? ¿Qué características tendrá? ¿Para cuándo pretendes finalizarlo? ¿Cómo financias este proyecto? ¿Deseas que sea un foro independiente o se sujetará a las directrices oficiales?
El Teatro La Libertad debe ser independiente de los dictámenes de la institución, porque es una propuesta, una manera de explicarles a los dependientes e independientes cómo organizarse, y por supuesto desde el inicio el intentar hacer un teatro por mi cuenta, que soy hombre pobre, demuestra que el esfuerzo y la calidad pueden llevar a cabo la construcción de un teatro. No es una cosa que tenga que esperarse de la mano de Dios, aunque sí de su ayuda, porque un teatro es propiedad del país, es obligación del país el proveer, fomentar el desarrollo del arte y la cultura. Y si las instituciones no lo hacen, porque no lo saben o porque no se enteran, el Teatro La Libertad es la manera de darles tanto a la comunidad como a la institución la reflexión y la oportunidad de entender que es importante y cercana la posibilidad de hacer cosas mejores en esta vida para todos.

¿A quién o quiénes servirá este edificio?
El Teatro La libertad servirá a los artistas y al público en general. A los artistas que se esfuercen por lograr crecimiento y temporadas exitosas, y el público recibirá lo mejor que tiene el estado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

- inspira...

el hecho de encontrarse con ese espíritu de trascender a partir de proyectar nuestra alma '' .. --

serchinsoul@hotmail.com