Antonio Pérez "Ñiko": Diseñar el Mundo



Antonio Pérez “Ñiko” nació en La Habana, Cuba, en 1941. Licenciado en Historia del Arte General por la Universidad de La Habana (1978). Profesor de Diseño Gráfico de la Escuela Gestalt de Diseño (Xalapa, Ver). Miembro del International Council of Graphic Design Association (ICOGRADA) de Inglaterra; de la Asociación de Diseñadores Gráficos “Amarillo”; de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha obtenido la Medalla de Excelencia “José Guadalupe Posada” en la Bienal Internacional de Carteles en México y la Distinción “Por la Cultura Nacional” en La Habana, Cuba, entre otras. Se encuentra antologado en los libros Latin American Graphic Design (Taschen); y El Cartel de Cine Cubano 1961-2004. Su obra ha sido expuesta en diversos países del mundo.

Ñiko, ¿qué significa para ti el diseño gráfico?
Como un gran barco formado de papeles, con colores, líneas y manchas. Navegando entre textos convertidos en tipografías. Asomando por entre ilustraciones que me permiten mirar hacia arriba y ver aparecer pájaros de alas como grabados que recorto para pegarlos en espacios llenos de flores y donde las nubes dejan caer suspiros de agua que se parecen a los carteles que diseño.

¿Cuál fue tu educación visual desde niño?
Fui el niño que lo observaba todo y que me gustaba dibujar, que admiraba los intentos de decir con las imágenes a un padre que prefería plasmar de manera primitiva su comunicar con una sociedad carente de estímulos visuales y también de objetivos económicos. Desde pequeño busqué en la lectura el mundo que me faltaba con las formas. Lo elaboré en mi mente y fui armando un universo de imágenes, de imágenes inventadas por otros que terminaban en ser mías. Ayudado por esa incipiente capacidad creativa aprendí a ordenar las ideas e intentar ser otro.

¿Qué disciplinas artísticas te influenciaron?
Si lo pienso, creo que el dibujo, aunque me gustaban los libros de pintores, no importaba donde habían nacido. El color llamaba mi atención, pero le echaría más la culpa a los viajes infantiles con mi padre a su lugar de trabajo que era una agencia de publicidad en el capitalismo cubano. Allí viví experiencias casi mágicas en compañía de los diseñadores que en ese momento se llamaban dibujante. Verlos trabajar era para mí adentrarme en un paisaje fantástico que atrapaban mis jóvenes sentidos. Ahí aprendí lo que iba a ser mi profesión.

¿A qué artistas visuales admiras?
Son muchos, no me conformo con citar unos cuantos. Mi atención va desde esos pintores desconocidos primitivos de las cavernas hasta los más modernos y atrevidos. Soy un investigador de lo visual. Descubro en cada pequeño detalle una manera de interpretar el arte. Y todo me ayuda. Claro que hay figuras que me apasionan como es el trabajo de un Arcimboldo, de Escher, de Ensor, de Leger, de un Manilla, Posada y muchos, muchos más. Fotógrafos como Blossfeldt, Ray, Muybridge y seguiría hasta agotarlos.

¿Qué otras manifestaciones artísticas te interesan?
Pues la música, que para mí es un disfrute y una deliciosa compañera, me apoya en la constante búsqueda de lo sensible, me eleva a regiones, tal vez difíciles de alcanzar. Me atrae la voz femenina como instrumento de ese alcanzar. Adoro los falsetes de los contratenores por lo delicado y armonioso de su timbre vocal. Me emociono de igual manera con una fotografía particularmente diferente, así como una película que hurga en los sentimientos, pero que tiene que estar realizada con arte. Soy un lector incansable, leo en cualquier espacio de tiempo, leo disfrutando cada palabra y los personajes que las dicen. Entre otras muchas situaciones.

¿En qué otras ramas de la creación has incursionado?
He descubierto otra pasión y es escribir, les confieso que no tengo la más mínima pretensión de llamarme escritor, pero para mí hacerlo es como diseñar con palabras, unirlas y crear otro universo que me permite decir muchas ideas que quieren y dejo salir.

¿Qué es para ti un buen cartel?
Es la sorpresa, la indagación de un tema dicho con simplicidad. Es ese rectángulo que te ayuda a entender una idea dada con ingenio, con lenguaje gráfico que te estimula a convertirlo en un producto para el recuerdo. Que se apoya en la imagen y la tipografía, el color, el espacio, la composición y finalmente se vuelve historia cuando pierde su objetivo inmediato de comunicar.

¿Qué nos puedes decir sobre tu labor docente?
Hace cuarenta años que lo soy. Es una parte importante de esta, mi vida. He ayudado, conformado, creado, orientado, seleccionado a una enorme variedad de seres jóvenes que han cifrado sus esperanzas de aprender en este incansable diseñador. Le he enseñado con la experiencia y la enorme inquietud de saber qué me domina y qué le quiero ofrecer. Me siento complacido por los talentos que me han premiado con su calidad. Por supuesto que ha habido de todo, pero eso llena mi profesión de docente de humanidad y de responsabilidad.

¿Qué opinas de las nuevas generaciones de cartelistas?
Diría que mi conciencia se siente feliz. El diseño se actualiza, claro que las nuevas técnicas digitales ayudan, pero me atrevería a asegurar que hoy hay más creación, que en anteriores tiempos, tal vez, por la velocidad con que se producen y por el desarrollo tecnológico en general. Y apunto la enorme importancia de la comunicación que practicamos en la Internet. No hay información que tengamos a la mano en la brevedad, tan diversa y abundante. En México y en el mundo hay una enorme fuente de creadores gráfico jóvenes que están sorprendiendo con su manera atrevida y diferente de enfrentar al diseño gráfico moderno, en cada una de sus especializaciones.

¿Formas parte del Centro de Diseño Amarillo?
No soy su responsable, pero me siento comprometido con la actividad que desarrollan, por ser un Centro de Diseño Gráfico de los pocos que hay en el mundo. Imaginen, lo valioso que es tenerlo en Xalapa, Veracruz. Sé que hay quienes no le dan importancia porque desconocen la labor de difusión, promoción y confrontación con el diseño nacional, local e internacional que se produce y muestra en este acogedor espacio en el corazón de nuestra capital estatal. Éste, es otra muestra de lo que pueden y hacen los jóvenes diseñadores mexicanos por la actualización de la práctica y darle más proyección y a nuestra gratificante profesión.

¿Cuántos carteles has diseñado?
Cientos y cientos. Malos, regulares, creo que buenos, pero todos con un condimento que es la responsabilidad de crear algo que sea valioso y con sumo amor y pasión sin olvidarme de lo sustancial que ha sido la carga de humor que he impuesto en la mayoría de ellos. Reconozco que en mi vida laboral tengo dos etapas que se definen visualmente: la cubana que ayudó a la segunda, más responsable, mayor de edad y que me identifica, mucho más que la primera y esta es la mexicana. Aquí aprendí a ver la vida de otra manera, me hice más tolerante, pero a la vez más exigente, más cuidadoso, más responsable con lo que les ofrezco. Es sin duda mi suerte el haber encontrado a este formidable país y a muchas de su gente.

¿Qué opinas de la relación entre Publicidad y Diseño Gráfico?
No hay ninguna contradicción, son casi un necesario matrimonio. Con sus disputas, enojos y todo aquello que enfrenta a una manera de hacer que evidencie y ayude a vender cualquier aspecto de la vida social moderna. Se necesitan mutuamente para vivir en este complicado mundo moderno.

¿Cuáles son tus carteles favoritos?
Es muy difícil seleccionar, porque siempre estoy en franca lucha con lo que hago. Tal vez sea producto del desarrollo y de la confrontación. Lo que ayer me parecía bueno, hoy me llena de dudas y me planteo cómo lo podría mejorar. Siempre estás, y eso es lo que te mantiene en constante progreso, en desacuerdo.

¿A qué cartelistas admiras?
Me pasa como las otras manifestaciones de las artes visuales, hay muchos, no importa que tan consagrados sean, puede ser un estudiante talentoso que me muestra un ejercicio creativo notable, sorprendente y a ese lo admiro como a cualquier "grande". Para mí el estudio de la historia, cualquier historia, pero más la del arte, del diseño en sus múltiples actividades, la del cartel más especialmente, son de una importancia trascendente en la creación del ejercicio de diseñar. Por ello cuando hojeamos los monográfico de libros de carteles vemos una enorme cantidad de éstos que con el tiempo fueron haciéndose valiosos y sumamente importantes. La historia del cartel es joven, se aleja a la mitad del siglo XIX, apareciendo, apoyando cada actividad humana, social, cultural, política, de enconos como las guerras, triviales, de denuncia, en fin son muchos, diría que millones los que han nacido y representado a nuestra sociedad moderna. Y seguirán impresionándonos con su manera de comunicarnos cualquier actividad del ser humano.

¿Consideras que hay cartelistas destacados en México?
México es un país de creadores. Lo que el común del pueblo hace para mantenerse en una sociedad diversa y aprehender todo lo que le rodea poniéndolo al servicio de un quehacer cotidiano, con ingenio y de manera creativamente humorística, es un ejemplo de lo que puede hacerse en cualquier nivel de especialización profesional, además de su imponente tradición cultural. En este sector de la gráfica hay jóvenes destacados y otros menos jóvenes a quienes respetamos y le damos el calificativo de "maestros" que para mi le adicionaría el apellido de "grandes". Esto sin exageraciones, porque los considero al más alto nivel de cualquier otro similar en el mundo.

No hay comentarios: